Sandrine Thomas, una pescadora artesanal, expone los argumentos para situar a los pescadores artesanales en el centro del Pacto Oceánico Europeo.
Por Sandrine Thomas, Pescadora Artesanal y Defensora
Voces del mar es una serie de artículos de opinión que amplían las perspectivas de los pescadores artesanales que participan en la campaña Por una pesca justa. Cada mes, un pescador compartirá su experiencia de trabajo en el mar, las realidades de la pesca artesanal en su país y lo que debe cambiar para garantizar un futuro justo y sostenible para la pesca en Europa.
Este artículo ya está disponible en: Open Access Government
He estado pescando durante veinte años. Durante varios años, desde la COP15, también he trabajado con Blue Ventures para promover las voces de los pescadores artesanales (PA) en la gobernanza oceánica. A pesar del papel esencial que los PA desempeñan en el sostenimiento de las comunidades costeras y los ecosistemas, seguimos siendo invisibles principalmente para los responsables políticos europeos. El nuevo Pacto Oceánico Europeo, que no define ni representa a los PA, corre el riesgo de perpetuar esta marginación de manera suficiente.
Las ambiciones declaradas del Pacto de “promover una economía azul próspera y apoyar el bienestar de las personas que viven en zonas costeras” son admirables. Sin embargo, no pueden cumplirse sin el reconocimiento de las PFP y el papel que debemos desempeñar, ni si la legislación sigue favoreciendo a los operadores industriales a gran escala en términos de toma de decisiones y acceso a financiación y otros recursos. Al no abordar este desequilibrio, el Pacto se convertirá en otra política bien intencionada pero ineficaz.
El problema con el discurso actual
Esta falta de reconocimiento de la pesca a pequeña escala y su papel en la gestión sostenible de los océanos se debe, en parte, a la falta de conciencia entre los políticos. Solo ocasionalmente se destacan o discuten las pesquerías a pequeña escala (SSF, por sus siglas en inglés) como ejemplos positivos de prácticas pesqueras. En cambio, la pesca industrial a gran escala domina el discurso político y recibe apoyo en las políticas.
El Pacto Oceánico, en su forma actual, se centra principalmente en reducir o eliminar algunas prácticas específicas, como la pesca de arrastre en ciertas áreas y la preservación de algunas zonas costeras. No aborda de manera significativa ni amplia las prácticas de pesca industrial que continúan dañando los ecosistemas y acaparando recursos. Fundamentalmente, no define claramente las pesca artesanal y a pequeña escala (PAS), ni reconoce nuestra diversidad de métodos y necesidades.
Política sin representación
Una razón de esta omisión es estructural: las pequeñas flotas de pesca (SSF) no están suficientemente federadas ni representadas en la Unión Europea (UE). En contraste, los lobbies de la pesca industrial operan con una influencia enorme. El resultado es carta blanca para estos lobbies y, a su vez, políticas que afianzan su dominio.
El artículo 17 de la Política Pesquera Común, que exige a los Estados miembros utilizar criterios transparentes y objetivos, incluidos los de carácter medioambiental, social y económico, a la hora de asignar sus cuotas de pesca a los buques, es un claro ejemplo de ello. Es una política que podría ser transformadora para la pesca artesanal y nuestros océanos, pero a pesar de haber sido promulgada en 2013, apenas se aplica. En cambio, las cuotas siguen concentradas en manos de las grandes flotas industriales, mientras que la pesca artesanal se queda con las migas.
La falta de transparencia en la asignación de cuotas, combinada con un poderoso *lobby*, significa que las oportunidades de pesca se han privatizado y acaparado de facto. Los recursos legales se arrastran durante años, con resultados inciertos, como vimos en la batalla por el acceso al atún rojo.
Por qué la pesca artesanal es importante
Los SSF no solo son una fuente de alimentos locales sostenibles, sino una base de conocimiento vital para los científicos que rastrean los efectos del cambio climático en las especies marinas. Vemos cambios en los patrones de migración, las áreas de reproducción y la salud de las especies en tiempo real. Protegemos las costas y mantenemos tradiciones marítimas que unen a las comunidades. También operamos de manera más segura dentro de los límites ecológicos al favorecer artes de pesca de bajo impacto.
Y ahora mismo, una tendencia hacia el ‘pensamiento de legado’ o, en otras palabras, aferrarse a estructuras de flotas obsoletas, está impidiendo la renovación de las flotas de la pesca a pequeña escala. Muchas embarcaciones pequeñas tienen más de 30 años, lo que crea problemas de seguridad y comodidad y hace que el trabajo sea menos atractivo para los jóvenes. Sin una inversión urgente, el número de pescadores a pequeña escala disminuirá, y con ellos nuestras tradiciones, experiencia y enfoques que aportan tantos beneficios ecológicos a las zonas de pesca en las que operamos.
Qué necesita cambiar
Si la UE se toma en serio la intención de hacer que su Pacto Oceánico sea inclusivo, las comunidades pesqueras artesanales deben tener prioridad estructural. Eso significa:
Una definición clara de los SSF en el Pacto refleja la diversidad de tipos de artes de pesca, especies objetivo y prácticas regionales.
Representación mejorada a nivel de la UE a través de un organismo federado capaz de participar directamente en la toma de decisiones.
Implementación completa del Artículo 17, con asignación transparente de cuotas que favorece a la pesca de bajo impacto.
Reservar la franja costera de 12 millas para embarcaciones de menos de 24 metros.
Programas de formación dedicados para que los jóvenes ingresen en la pesca a pequeña escala y en roles marítimos relacionados.
Inversión en flotas modernas, reemplazando embarcaciones anticuadas por barcos más seguros, eficientes y respetuosos con el medio ambiente.
Más allá de estos cambios propuestos, el público necesita ser más consciente de nuestro trabajo y de los riesgos ecológicos y económicos asociados que enfrentan nuestros océanos. Campañas como Make Fishing Fair, una campaña coordinada por LIFE y Blue Ventures, desempeñan un papel en advertir a los políticos sobre estos riesgos, pero debido a los recursos limitados, esta promoción se limita a una audiencia pequeña. Deberían extenderse al público. Los consumidores tienen un papel vital que desempeñar para aumentar la demanda de mariscos locales capturados de manera sostenible, creando otra forma de presión política.
El camino a seguir para el Pacto Oceánico Europeo
La UE tiene la oportunidad de alinear su Pacto Oceánico con sus objetivos climáticos, de biodiversidad y de desarrollo rural, pero solo si trata a las organizaciones pesqueras de pequeña escala como actores centrales, no periféricos. Eso requiere más que retórica; exige compromisos y financiación concretos.
Como pescador de pequeña escala, conozco los riesgos. Nuestro trabajo es más que ganarse la vida; se trata de administrar los mares para las generaciones futuras, y estamos listos para asumir esta responsabilidad. La pregunta es: ¿nos dará finalmente la UE el lugar en la mesa que merecemos?
